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JUAN JACOBO ROUSSEAU: fundador de la democracia moderna. En sus obras, planteó que el hombre es naturalmente bueno, y es la sociedad la que lo pervierte.
El hombre, en el estado de naturaleza,
era bueno y feliz; vivía de una economía de subsistencia, sin propiedad
privada, sin desigualdad. Con el surgimiento de la propiedad privada, se
estableció la desigualdad entre los hombres en el estado de naturaleza.
El mundo se pobló de ricos y pobres. A través de un contrato, se
organizó la sociedad civil para asegurar el poder de los ricos,
consagrar la desigualdad y fundar una sociedad injusta.
¿Cómo remediar esta sociedad injusta?
En el "Contrato Social", quizás su obra
más importante, propone una solución a nivel social. A través de un
nuevo contrato entre los hombres, los individuos conservan todos sus
derechos. De esta manera, el pueblo conserva el poder político: es
soberano. Y como el pueblo es soberano, es el encargado de hacer las
leyes. Por lo tanto, las leyes deben expresar la voluntad general. El
gobierno es un simple ejecutor de la voluntad del pueblo.-
John Locke: Pensador y filósofo inglés del siglo XVII, se le considera un precursor del pensamiento político del siglo XVIII.
En su obra, "Segundo tratado sobre el
gobierno civil" (1690) partía de la idea de que el hombre vive en estado
de naturaleza, gozando de derechos naturales, como el derecho a la
vida, a la libertad y a la propiedad. Para la conservación de estos
derechos, los hombres salían del estado de naturaleza y a través de un
contrato constituían un gobierno. Si el gobierno no respetaba uno de los
derechos o se extralimitaba en sus funciones, el pueblo podía
resistirse a él y elegir otro en su lugar; a esto se le llamó “derecho
de resistencia”.
Para Locke, el gobierno debe estar
compuesto por el Poder Legislativo encargado de hacer las leyes, y el
Poder Ejecutivo, encargado de llevar a la práctica las leyes, pero
supeditado al primero. De esta manera Locke aparece como un pensador
contractualista, niega el derecho divino del poder, defiende la
monarquía limitada como forma de gobierno, y coloca en primer plano los
derechos naturales del hombre, que deben ser sagrados aún para el
monarca
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