Escalas termométricas
En todo cuerpo material la variación de
la temperatura va acompañada de la correspondiente variación de
otras propiedades medibles, de modo que a cada valor de aquélla le
corresponde un solo valor de ésta. Tal es el caso de la longitud de
una varilla metálica, de la resistencia eléctrica de un metal, de la
presión de un gas, del volumen de un líquido, etc. Estas magnitudes
cuya variación está ligada a la de la temperatura se denominan
propiedades termométricas, porque pueden ser empleadas en la
construcción de termómetros.
Para definir una escala de temperaturas
es necesario elegir una propiedad termométrica que
reúna las siguientes condiciones:
- - La expresión matemática de la relación entre la propiedad y la temperatura debe ser conocida.
- - La propiedad termométrica debe ser lo bastante sensible a las variaciones de temperatura como para poder detectar, con una precisión aceptable, pequeños cambios térmicos.
- - El rango de temperatura accesible debe ser suficientemente grande.
Escala Celsius
Una vez que la propiedad
termométrica ha sido elegida, la elaboración de una escala
termométrica o de temperaturas lleva consigo, al menos, dos
operaciones; por una parte, la determinación de los puntos fijos o temperaturas de
referencia que permanecen constantes en la naturaleza y,
por otra, la división del intervalo de temperaturas correspondiente
a tales puntos fijos en unidades o grados.
El científico sueco Anders Celsius
(1701-1744) construyó por primera vez la escala termométrica que
lleva su nombre. Eligió como puntos fijos el de fusión del hielo y
el de ebullición del agua, tras advertir que las temperaturas a las
que se verificaban tales cambios de estado eran constantes a la presión
atmosférica. Asignó al primero el valor 0 y al segundo el valor 100,
con lo cual fijó el valor del grado centígrado o grado Celsius (ºC)
como la centésima parte del intervalo de temperatura
comprendido entre esos dos puntos fijos.
Escala Fahrenheit
En los países anglosajones se pueden
encontrar aún termómetros graduados en grado Fahrenheit
(ºF). La escala Fahrenheit difiere de la Celsius tanto en los
valores asignados a los puntos fijos, como en el tamaño de los grados.
Así al primer punto fijo se le atribuye el valor 32 y al segundo el
valor 212. Para pasar de una a otra escala es preciso emplear la
ecuación:
t(ºF) =
1,8 · t(ºC) + 32
donde t(ºF) representa la temperatura
expresada en grados Fahrenheit y t(ºC) la expresada en grados
Celsius o centígrados.
Escala Kelvin
La escala de temperaturas adoptada por
el SI es la llamada escala absoluta o Kelvin. En ella el tamaño de
los grados es el mismo que en la Celsius, pero el cero de la escala
se fija en el - 273,16 ºC. Este punto llamado cero absoluto de
temperaturas es tal que a dicha temperatura desaparece la agitación
molecular, por lo que, según el significado que la teoría cinética
atribuye a la magnitud temperatura, no tiene sentido hablar de
valores inferiores a él. El cero absoluto constituye un límite
inferior natural de temperaturas, lo que hace que en la escala
Kelvin no existan temperaturas bajo cero (negativas). La relación
con la escala centígrada viene dada por la ecuación:
T(K) = t(ºC)
+ 273,16
siendo T(K) la temperatura
expresada en grados Kelvin o simplemente en Kelvin.
Aplicación de las escalas termométricas
La relación existente entre las escalas
termométricas más empleadas permite expresar una misma temperatura
en diferentes formas, esto es, con resultados numéricos y con
unidades de medida distintas. Se trata, en lo que sigue, de aplicar
las ecuaciones de conversión entre escalas para determinar la
temperatura en grados centígrados y en grados Fahrenheit de un cuerpo,
cuyo valor en Kelvin es de 77 K.
Para la conversión de K en ºC se emplea
la ecuación
t(ºC) = T(K)
- 273
es decir:
t(ºC) = 77 - 273 = -
196 ºC
Para la conversión en ºF se emplea la
ecuación:
t(ºF) = 1,8 · t(ºC)
+ 32
t(ºF) = 1,8 · (-
196) + 32 = - 320,8 ºF
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